Este domingo 22 de marzo de 2026, alrededor de cien ciudadanos poblanos volvieron a salir a las calles para manifestarse enérgicamente contra la construcción del cablebús, el proyecto estrella del gobierno estatal encabezado por Alejandro Armenta. La marcha partió del icónico Parque Juárez y avanzó hasta el Parque Ecológico Revolución Mexicana, con consignas como “¡No al Cablebús!” y “¡No al ecocidio!” resonando en las avenidas.
Los manifestantes, entre los que había vecinos de colonias como Bella Vista y Prados Agua Azul, ambientalistas, estudiantes de la BUAP y la Ibero, y colectivos como Savia Urbana y Agenda Ciudadana, rompieron simbólicamente propaganda oficial del proyecto al llegar al Parque Ecológico. Este acto fue parte de una serie de protestas que ya suman al menos cinco movilizaciones en lo que va del año, convirtiéndose en un movimiento articulado que combina marchas, posicionamientos públicos y hasta acciones legales como amparos.
El principal reclamo: el impacto ambiental devastador. Critican duramente la falta de transparencia: el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) y estudios técnicos están reservados por cinco años, y mesas de diálogo con la Secretaría de Medio Ambiente se han cancelado de último momento. Exigen consulta ciudadana, reubicación de estaciones para evitar dañar áreas verdes y priorizar la rehabilitación de calles antes que “caprichos” costosos.
Este domingo, el mensaje fue claro: “¡No estamos para caprichos!”, gritaron mientras advertían que Puebla no puede permitirse perder más de sus escasos pulmones verdes. Colectivos piden diálogo real y proyectos de movilidad sustentable que no destruyan el patrimonio natural. El rechazo crece: ya hay quejas ante la CEDH y peticiones en Change.org con miles de firmas.
