Hoy, a las 18:00 horas (11:00 am tiempo del centro de México), Noelia Castillo Ramos, una joven de solo 25 años originaria de Barcelona, recibió la eutanasia asistida en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Cataluña. Su caso ha conmocionado a España y reabierto el debate sobre el derecho a una muerte digna.
Noelia quedó parapléjica de la cintura para abajo en octubre de 2022, tras arrojarse desde un quinto piso en un intento de suicidio. Días antes había sufrido una brutal agresión sexual múltiple por parte de tres hombres, que marcó su vida para siempre. El impacto físico fue devastador: paraplejia irreversible, dolor neuropático crónico e insoportable, incontinencia y total dependencia de una silla de ruedas. A esto se sumó un profundo sufrimiento psicológico.
En 2024, Noelia solicitó formalmente la eutanasia amparada en la ley española de 2021, que permite la ayuda a morir en casos de sufrimiento grave, crónico e imposibilitante. La Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña aprobó su petición por unanimidad después de evaluar su caso con varios especialistas. Sin embargo, su padre se opuso con firmeza, argumentando problemas de salud mental (como trastorno límite de la personalidad), y llevó el caso hasta el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Todas las instancias rechazaron las apelaciones y avalaron que Noelia estaba en plenas facultades para decidir.
En entrevistas recientes, Noelia fue clara y contundente:
“Quiero irme en paz y dejar de sufrir. No tengo ganas de nada: ni de salir, ni de comer, ni de vivir así. Solo quiero que esto termine”. Insistió en que no desea ser ejemplo de nadie, solo terminar con un dolor que describe como constante y agotador. Pidió morir sola en su habitación, vestida con su ropa favorita y maquillada, en lo que ella llama su “zona de confort”.
El caso ha dividido opiniones: para unos representa el respeto al derecho individual a la dignidad; para otros, un fracaso del sistema de apoyo a víctimas de violencia y personas con discapacidad. Su padre y grupos como Abogados Cristianos consideran que se debió priorizar más atención psicológica y cuidados paliativos.
Hoy, una vida joven marcada por el trauma llega a su fin por decisión propia y con respaldo legal. Noelia repetía: “Por fin lo he conseguido”. Descansa en paz.
