México y Corea del Sur: duelo en la cancha y contraste económico en el Mundial 2026

México enfrentará a Corea del Sur este jueves 18 de junio en la segunda jornada del Grupo A del Mundial 2026, en un partido que no solo genera expectativa deportiva, sino que también permite observar las diferencias económicas entre dos de las principales economías del G20.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, Corea del Sur cuenta con un Producto Interno Bruto (PIB) de 1.88 billones de dólares, lo que la convierte en la duodécima economía más grande del mundo. México ocupa la posición 13, con un PIB de 1.86 billones de dólares, una diferencia mínima en tamaño económico.

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Sin embargo, la brecha se amplía cuando se analiza el PIB per cápita. Mientras que en México este indicador se ubica en 14,185.8 dólares por habitante, en Corea del Sur alcanza los 36,329 dólares, reflejando un mayor nivel de ingresos y productividad.

En materia fiscal, México mantiene una deuda equivalente al 53.2% de su PIB, según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, mientras que Corea del Sur registra un nivel de endeudamiento de 48.6% de su economía.

La estructura productiva también marca diferencias. Corea del Sur se ha consolidado como una potencia tecnológica gracias a su liderazgo en la fabricación de semiconductores, baterías, pantallas electrónicas, teléfonos inteligentes y automóviles. México, por su parte, destaca por su fortaleza manufacturera y exportadora, especialmente en vehículos, autopartes, dispositivos médicos y productos electrónicos.

Los indicadores sociales también favorecen a la nación asiática. La esperanza de vida en Corea del Sur es de 84 años, frente a los 75.1 años registrados en México. Asimismo, la pobreza afecta al 14.9% de la población surcoreana, mientras que en México alcanza al 29.6% de los habitantes.

Aunque ambos países presentan una tasa de desempleo de 2.7%, México enfrenta un mayor desafío en materia de informalidad laboral, donde el 56.9% de los trabajadores se desempeña fuera del sector formal.

Así, mientras las selecciones buscan avanzar en la Copa del Mundo, sus economías muestran caminos distintos de desarrollo, productividad y bienestar social.