La actriz y conductora Natalia Téllez volvió a generar conversación entre sus seguidores tras compartir un aspecto poco conocido de sus hábitos alimenticios. Durante una reciente emisión del programa de radio “Va, va, va”, la integrante de Netas Divinas confesó que acostumbra consumir varias frutas con todo y cáscara, una práctica que sorprendió tanto a sus compañeras de cabina como a usuarios en redes sociales.
La revelación ocurrió de manera espontánea mientras transcurría la transmisión. Marina Soto notó que Natalia estaba comiendo una mandarina completa, incluida la cáscara, por lo que no dudó en comentarlo al aire. Entre risas, Téllez respondió que probablemente era “la única persona” que tenía esa costumbre.

Tras la reacción inicial, la conductora explicó que no se trata de un hábito ocasional, sino de una práctica que mantiene desde hace tiempo con distintas frutas. Sin embargo, reconoció que existen ciertos límites dentro de sus preferencias alimenticias.
Uno de ellos es la cáscara de plátano. Natalia señaló que, hasta ahora, no la consume y considera esa decisión como un “límite autoimpuesto”. No obstante, fiel a su característico sentido del humor, dejó abierta la posibilidad de probarla algún día.
La confesión llamó la atención debido a que muchas personas suelen desechar la cáscara de algunas frutas antes de consumirlas. Además, la conductora compartió que esta peculiar costumbre ha comenzado a influir en su entorno familiar.
Según relató, su hija Emilia ha intentado imitarla en algunas ocasiones, situación que ha provocado la intervención de su pareja, el fotógrafo Antonio Zabala, quien suele pedirle a la menor que no siga ese ejemplo.
Incluso la propia Natalia aseguró que procura persuadir a su hija para que no adopte todas sus costumbres. Con humor, explicó que suele decirle que no tome como referencia cada una de sus conductas y admitió que ella misma considera inusual este hábito alimenticio.
La anécdota rápidamente despertó comentarios entre los seguidores de la conductora, quienes reaccionaron con sorpresa y curiosidad ante una práctica poco común que, una vez más, colocó a Natalia Téllez en el centro de la conversación.
