La inteligencia artificial ya forma parte de las actividades cotidianas de millones de personas. Desde redactar documentos y traducir textos hasta resolver dudas o recibir recomendaciones, herramientas como ChatGPT se han convertido en asistentes frecuentes para el trabajo, estudio y vida diaria.
Sin embargo, especialistas en seguridad digital advierten que su uso también requiere precauciones, especialmente cuando se trata de información personal, financiera o confidencial.
Contraseñas y códigos
Uno de los principales riesgos es compartir datos que pueden comprometer la seguridad de una persona. Por ello, recomiendan nunca proporcionar contraseñas, códigos de acceso, números PIN o claves de verificación de cuentas bancarias, correos electrónicos o redes sociales.
Documentos oficiales y datos personales
También es importante evitar subir documentos oficiales con información identificable, como INE, pasaporte, licencia de conducir, CURP, RFC o comprobantes de domicilio. Si se requiere ayuda para revisar un documento, lo recomendable es ocultar previamente nombres, direcciones y números personales.
Información financiera
Los datos financieros también deben mantenerse protegidos. Números de tarjetas, cuentas bancarias, CLABE, códigos de seguridad o estados de cuenta completos no deben compartirse con una inteligencia artificial.
Documentos del trabajo
Otro punto de atención son los documentos laborales. Reportes internos, contratos, estrategias comerciales, bases de clientes o información financiera de una empresa pueden ser confidenciales y no deberían cargarse en plataformas externas sin autorización.
Información médica
En el caso de información médica, la inteligencia artificial puede servir para explicar conceptos generales, pero no es recomendable compartir expedientes completos con datos personales. Antes de realizar una consulta, conviene eliminar nombres, números de registro y cualquier información que permita identificar al paciente.
Información de otras personas
Los expertos también recomiendan proteger la privacidad de terceras personas y evitar compartir conversaciones privadas, fotografías, teléfonos o datos de familiares, amigos o compañeros de trabajo sin su consentimiento.
Utilizar inteligencia artificial de forma segura depende en gran medida de la información que cada usuario decide proporcionar. Una regla básica es preguntarse si ese dato se compartiría públicamente o con un desconocido; si la respuesta es no, tampoco debería enviarse a una herramienta de IA.
