El histórico Panteón de Roma volvió a convertirse este domingo en el escenario de una de las ceremonias religiosas más emblemáticas del mundo católico durante la celebración de Pentecostés, fecha que conmemora el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la Virgen María.
Miles de pétalos de rosas rojas descendieron desde el óculo de la monumental cúpula del templo mientras resonaban cánticos litúrgicos interpretados por un coro en honor al Espíritu Santo. El ritual, considerado uno de los momentos más esperados del calendario religioso en Italia, reunió a turistas, fieles y peregrinos provenientes de distintos países.
La ceremonia ocurre al finalizar la misa principal de Pentecostés, cuando desde la abertura circular ubicada en la cima del edificio comienzan a caer lentamente los pétalos sobre los asistentes. El efecto visual, acompañado por el tradicional himno latino “Veni Sancte Spiritus”, genera cada año una de las postales religiosas más fotografiadas de Europa.
De acuerdo con especialistas en historia religiosa, la tradición simboliza las “lenguas de fuego” mencionadas en el relato bíblico del Pentecostés, representación del Espíritu Santo descendiendo sobre los discípulos de Jesús. Los pétalos rojos evocan precisamente ese fuego espiritual descrito en las escrituras.
El óculo del Panteón, situado a más de 40 metros de altura, no solo constituye una de las grandes hazañas arquitectónicas de la Antigua Roma, sino también el punto central desde donde se realiza este ritual cargado de simbolismo.
Originalmente construido como templo dedicado a los dioses romanos, el Panteón fue transformado en iglesia cristiana en el año 607 d.C. bajo el nombre de Santa María de los Mártires. Desde entonces, la ceremonia de Pentecostés se convirtió en una de las tradiciones más representativas del recinto.
Las imágenes de la lluvia de pétalos recorrieron nuevamente las redes sociales y medios internacionales, consolidando al Panteón romano como uno de los espacios religiosos y patrimoniales más importantes del mundo.
