La australiana Joanna Wietrzyk ganó el sábado 12 de septiembre la categoría Pro Women del Hyrox de Pekín. El tiempo: 1 hora, 1 minuto y 23 segundos. El debate no fue el cronómetro. En plena competencia sufrió un episodio de incontinencia intestinal, siguió en pista y terminó primera.
🏆 💩| Joanna Wietrzyk ganó el HYROX de Pekín, pese al episodio de incontinencia intestinal que sufrió.
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— Atmósfera (@Atmosfera_MX) September 14, 2026
El Hyrox combina 8 kilómetros de carrera con ocho estaciones de fuerza en un recinto cerrado. En Pekín se corrió en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad. Testigos dijeron que, hacia la cuarta estación —saltos tipo burpee—, ya se veía material fecal en las piernas y la ropa de Wietrzyk. El rastro llegó a tapetes, trineo, remo y otras estaciones compartidas. La carrera no se detuvo. Había más de mil atletas en oleadas posteriores. Algunos resbalaron. Jueces reportaron el incidente, apartaron tapetes y pidieron rodear la zona. Nadie la sacó de la competencia.
Hyrox China emitió un comunicado: aisló el área, desinfectó, retiró equipo y, al cierre del día, cambió alfombras. Hyrox global aceptó después que hubo confusión entre protocolos de élite y de masa, y que revisará el procedimiento. Al mismo tiempo condenó amenazas contra la atleta: quien hostigue o incite violencia quedará vetado de por vida.
Wietrzyk, plusmarquista y una de las figuras del circuito, subió una historia en Instagram desde lo que parecía una cama de hospital: “O das todo o te vas a casa. Un triunfo es un triunfo”. Agradeció el apoyo y dijo que pronto volvería. Luego borró el post. No hubo, al menos en público, una disculpa por el impacto en rivales y staff. En China el tema llegó a tendencias. Unos hablaron de temple. Otros, de riesgo sanitario y de reglas a dos velocidades: escupir o tirar basura se multa dos minutos; una contaminación grave no detuvo la prueba.
El accidente físico no es un delito ni una burla. En un deporte de esfuerzo extremo el cuerpo puede fallar. El dilema es otro: en un circuito indoor, con tapetes y máquinas compartidas, seguir implica que el costo lo paguen quienes vienen atrás. La pregunta que queda no es si Wietrzyk es “dura”. Es si el reglamento del Hyrox sirve cuando el problema ya no es el cronómetro, sino la salud de todos los que tocan el mismo piso.
