Gobernador de Oaxaca acusa a la exalcaldesa de Acatlán de coludirse con el crimen

El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, soltó el nombre en conferencia. Dijo que desde hace tiempo le informó a su homólogo de Puebla, Alejandro Armenta, que Guadalupe Lucero Bárcenas, entonces presidenta municipal de Acatlán de Osorio, estaba coludida con la delincuencia organizada. Jara lo vinculó a los asaltos en la federal 190, en el tramo Acatlán–Huajuapan, por donde pasan oaxaqueños rumbo a su estado. Según él, la Fiscalía de Oaxaca tenía a Acatlán como zona de alta incidencia. La edil de Morena ya no está en el cargo: el Congreso de Puebla resolvió su salida el 9 de septiembre.

La historia no empezó ayer. En junio, Bárcenas acusó a Los Rojos —escisión de los Beltrán Leyva que opera entre Guerrero, Morelos y la Mixteca poblana— de orquestar su destitución y de amenazarla. Señaló a Pedro Flores Romero, alias El Peye. El Cabildo pidió revocación de mandato por presunto desvío de recursos y lujos; ella habló de desestabilización. Armenta reconoció entonces que sí hay crimen organizado en Acatlán y que la Fiscalía investigaba.

Ahora Jara invierte el relato: no es que el crimen la persiguiera, sino que ella sabía y estaba del otro lado. No presentó carpeta, sentencia ni documento público. Es un señalamiento de un gobernador contra una exalcaldesa de su mismo partido, en la frontera donde Puebla y Oaxaca se disputan el control de la carretera.

Acatlán quedó sin edil y con el mismo corredor de asaltos. Bárcenas no ha respondido, al cierre de esta nota, a las palabras de Jara. Armenta tampoco ha detallado qué hizo con la advertencia. Entre la acusación de ella contra Los Rojos y la de Jara contra ella, lo que queda es una frontera caliente y dos gobiernos que se echan la culpa.