Monseñor Víctor Sánchez Espinosa ora por las víctimas de la violencia en Puebla

En la misa dominical celebrada en la Catedral Basílica de Puebla, el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa elevó oraciones por las víctimas de la reciente ola de violencia que ha golpeado a la entidad y pidió el eterno descanso de cinco personas fallecidas en los últimos días.
El prelado, quien se desempeña como administrador apostólico de la Arquidiócesis tras la aceptación de su renuncia, encomendó a Mateo Hernández Gutiérrez, hijo del alcalde de Tecamachalco, hallado sin vida el 23 de septiembre después de haber sido reportado como desaparecido el 19 de ese mes. El adolescente, estudiante de preparatoria de la BUAP, habría sido víctima de secuestro.
También oró por la maestra Ana (Alma) González Montiel, docente de Educación Física de 40 años, desaparecida el 17 de septiembre en Cuautlancingo y localizada sin vida días después en Cuautinchán. El caso se investiga con perspectiva de género.
Sánchez Espinosa pidió asimismo por Hugo Alejandro Hernández Tello, estudiante de tercer semestre de Administración en la BUAP, desaparecido el 5 de septiembre y encontrado el 22 de septiembre en el río Alseseca. La Fiscalía indicó que la causa de muerte fue traumatismo cráneo-facial compatible con una caída.
El arzobispo recordó también a Abigail Yoselin Pérez Moreno, de 23 años, quien murió el 23 de septiembre en Esperanza víctima de violencia familiar. Las autoridades detuvieron a su pareja, Emmanuel Juan “N”, como probable responsable del feminicidio.
Finalmente, encomendó a Rubén Alberto Curiel Tejeda, coordinador general jurídico de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, hallado sin vida el 25 de septiembre en el sótano 3 del CIS Angelópolis. La Fiscalía investiga las circunstancias; de manera preliminar se ha señalado una posible muerte autoinfligida.
En su mensaje, el monseñor reiteró su preocupación por el clima de inseguridad que “enluta a tantas familias poblanas” y llamó a la sociedad y a las autoridades a no normalizar la violencia, a trabajar por la paz y a reconstruir el tejido social desde las familias, las escuelas y las comunidades.
Como ha hecho en homilías anteriores, pidió a los fieles orar por las víctimas, por sus deudos y por la conversión de quienes siembran el dolor, al tiempo que insistió en que la fe debe traducirse en gestos concretos de solidaridad y respeto a la vida.